sábado, 13 de noviembre de 2010

¡Carlota sigue ahí!


Era una tarde de verano cuando mi familia y yo nos mudábamos a nuestra nueva casa. Los niños discutían por elegir sus habitaciones mientras que nosotros descargábamos las cajas de la mudanza.

Al lado de nuestra casa, había otra casa muy grande y bonita y me parecía raro que estuviese abandonada.

Sobre la hora de cebar vino a visitarnos una vecina, nos trajo una torta para darnos la bienvenida al vecindario, yo le pregunté por la casa de al lado, tenia mucha curiosidad, y ella me contó la siguiente leyenda:

Hacía el año 1940 vivía allí la familia Rodríguez, era una familia muy adinerada. Carlota la mujer no trabajaba fuera de casa, se dedicaba a las tareas de la casa. Carlos, tenia un gran cargo en una empresa importante.

Ellos estaban muy enamorados el uno del otro, todo les iba genial, les encantaba estar juntos y viajar por el mundo.

Carlota llevaba unos días que se encontraba muy molesta, pero ella lo dejaba pasar, un día Carlos la llevó al medico y le hicieron una serie de pruebas, Carlota tenía cáncer, y los médicos le daban 2 o 3 meses de vida.

A raíz de eso ya nada les iba bien, Carlos se despidió del trabajo para no separarse de ella e hicieron todo lo que Carlota siempre había querido hacer.

Cada día Carlota iba empeorando, hasta que murió.

Carlos no salía de su casa, no quería volver al trabajo, le resultaba imposible dejar de pensar en Carlota, y no sabía como hacer una vida sin ella.

Los vecinos pasaban a su casa a ver como estaba y le animaban a salir un poco, volver a trabajar…, pero el no hacía caso.

Después de un año de lo sucedido, Carlos decidió volver al trabajo, aunque le costase mucho.

En el trabajo conseguía desconectar de todo y le iba muy bien.

A finales de año, se celebró el aniversario de la empresa y allí Carlos conoció a una chica con la que congenio muy bien.

Les gustaba quedar y hablar el uno con el otro.

Cada vez quedaban más y más, se empezaron a gustar, y comenzaron una relación.

Patricia estaba separada y tenia dos hijos, uno mayor Jorge y el pequeño Luis.

Cuando ya llevaban casi un año de relación, Carlos le propuso a Patricia que se fuesen los 3 a vivir con el a su casa.

Los 4 vivían juntos y todo les iba muy bien.

Un día, el hijo mayor de Patricia, Jorge, se había dejado las llaves de la casa, y como ya era muy tarde, tuvo que entrar por la puerta de atrás, allí en el jardín trasero de la casa, Jorge se encontró a una mujer de unos 50 años, con una bata rosa descolorida, sentada en una silla, se giro Jorge durante un instante, y a lo que se dio la vuelta, la extraña mujer ya había desaparecido. Jorge no consiguió pegar ojo en toda la noche, la imagen de esa extraña mujer se le venia a la cabeza continuamente.

A la mañana siguiente le contó a su madre lo sucedido, ella lo dejó pasar y le dijo que por la noche se confundían mucho las cosas y podía habérselo imaginado.

Pasaron los días y Jorge ya estaba más tranquilo, hasta que le sucedió lo mismo, se la encontró por la cocina a mitad noche cuando iba a por un vaso de agua, se asusto tanto que subió corriendo a su habitación sin el vaso de agua. Está vez no se lo contó a su madre por que sabía que no se lo creería.

Patricia ya no se acordaba de o que le había sucedido a su hijo Jorge. Iba a lavar la ropa cuando de repente se encontró a una señora con las mismas características de la que Jorge se había encontrado en el jardín trasero de la casa. Patricia se la encontró sentada en una silla que tenía al lado de la lavadora, se giró un momento, y a lo que se volvió había desaparecido, era todo muy extraño, no sabía quién podía ser esa mujer.

El domingo la `familia´ tenia comida en casa de unos vecinos, todos se lo pasaron muy bien allí, en especial Luis, que como los vecinos tenían una hija de la misma edad, se pasaron todo el rato jugando.

Cuando ya habían terminado de comer, Patricia y Maribel, su vecina, fueron a recoger la mesa y fregar la vajilla, mientras recogían, Patricia le contó lo sucedido con esa extraña señora.

- ¿Y tienes idea de quién puede ser?

- No, yo no la había visto antes, pero mi hijo Jorge, también se la encontró y le desapareció en el instante.

- Perdona Patricia, podrías volver a describirme a ésa señora, por favor.

- Sí claro. Tendrá unos 50 años, 55 como mucho, es un poco gordita, alta, su pelo es castaño, tiene la piel clara y los ojos verdes, lleva puesta una bata de color rosa descolorida.

- Espera un momento, me ha recordado a alguien, ahora te traigo una foto.

Patricia esperaba impaciente haber si de una vez descubría quién era la mujer que se colaba en su casa.

Llego Maribel con la foto, se la enseño y le pregunto:

- ¿Es ella?

- Si, si es ella, ¿De quién se trata?.

- Es Carlota, murió hace 3 años de un cáncer, vivía en tú casa, era la mujer de Carlos.

Patricia no sabía que decir, se quedo helada al oír esas palabras, le parecía imposible, que fuese Carlota, la difunta mujer de Carlos, la que anduvia por su casa.

Quería contarle a Carlos lo sucedido, pero tenía miedo de que si se lo contaba, el la tratase por loca y la dejase.

Al final se lo contó, y No se como pero al final se lo creyó.

Un día estaba Jorge en la cama cuando de repente se le apareció Carlota, Jorge tenía miedo, ella le decía que se le acercase, al final se armo de valor y se puso a menos de un metro delante de ella.

- Jorge, no te quiero hacer daño, tranquilo. Solo quiero hablar con tigo y pedirte que me transmitas unas palabras para decírselas a Carlos.

- Va va vale…

- Dile, que me alegro mucho de que allá encontrado a otra familia que le haga feliz, que le deseo lo mejor en la vida y que muchísimas gracias por los últimos meses que paso a mi lado, cuidándome y ayudándome a cumplir mis sueños.

Después de estás palabras Carlota desapareció y Jorge se quedo pensativo. Fue al salón donde se encontraba Carlos y le contó todo lo que le acababa de suceder, Carlos le escucho con atención y al terminar Jorge de hablar, él no sabía que decirle, en el fondo estaba contento de haber hecho feliz a Carlota sus últimos meses.

Desde entonces el espíritu de Carlota siguió vagando por esa casa durante generaciones.

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