martes, 9 de noviembre de 2010

La leyenda de Doña Urraca

La historia cuenta que Doña Urraca existió en la realidad sobre el año 1334, que se casó con Don Torrellas Ortíz, y es considerada la fundadora de la Iglesia de la Asunción, conocida como "El Piquete".



Doña Urraca era una joven de gran belleza, con los cabellos largos y ondulados, la tez muy blanca, con un carácter rebelde y algo atrevida para la época en la que se encontraba. Estaba locamente enamorada de un joven de Quinto llamado Antonio, él era un campesino fuerte, muy moreno, con las facciones muy marcadas y encantador en cuanto a su persona.
Como es natural los amores de la pareja, no fueron consentidos, por los que los padres de la joven, para prevenir cualquier locura de su hermosa hija, encerraron a Antonio en una vieja cárcel abandonada situada junto al Arco de San Miguel.
Para que los am
ados pudieran verse, aunque fuera desde la lejanía, la dama de compañía de Doña Urraca fue a visitar a Antonio y le explicó el plan de su amada.Éste consistía en que ambos, con un trocito de espejo salieran a sus respectivos balcones, ella al de su castillo y él al del mirador del Arco y con el reflejo del sol poder ver sus rostros.(Está comprobado que desde el mirador del Arco, se aprecia perfectamente el Piquete).




Pasado el tiempo, los padres de Doña Urraca, la prometieron con un hijo de un amigo de la nobleza; ella tristísima ante la noticia, no paraba de llorar.
Al fin llegó el día del enlace, durante un par de días se celebraron diversos festejos en los que participó el pueblo entero. Por fin el día de contraer matrimonio, el cortejo partía hacia la Iglesia, todos vestidos con sus mejores galas;bailarines y músicos amenizaban con su dulce música el camino hacia la Iglesia. Cuando pasaron por delante de la vieja cárcel en la que estaba encerrado Antonio, que miraba desde su balconcito con cara de desolación y desesperación como su amada partía para casarse con otro hombre. Doña Urraca, más bella que nunca, con el cabello recogido y un vestido que hacía juego con el color de su piel, se vio abatida por la situación y antes de llegar a la Iglesia, cayó desmayada.
Por ello, se suspendió en enlace y todos volvieron al castillo, Urraca enfermó gravemente por el desamor que sentía y tras varios meses de espera, ésta no se casó con nadie; dedicándose a cuidar a los enfermos de Quinto en su querido Piquete, sin volver a ver nunca jamás a su amado Antonio.

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