jueves, 16 de diciembre de 2010

Somos superficiales


Vivimos en una sociedad muy superficial, en la que siempre estamos comparándonos unos con otros y sacándonos defectos referentes a nuestras cualidades físicas.

En todos los ámbitos, tanto laborales, en el trabajo, como personales, nos guiamos por el físico.
En el ámbito laboral, por ejemplo, sobre todo en los medios de comunicación, son pocos los afortunados que pueden vivir de ello y gran parte de estas personas son las elegidas para llevar a cabo sus funciones, porque un grupo en mayor o menor número, son los que creen que su aspecto físico, su fachada, es la más adecuada para presentar un programa, hacer un anuncio patrocinar una marca o ser portada de una prestigiosa revista.





















Siempre nos estamos quejando, de esos modelos perfectos que envidiamos, y de que se elijan a ellos, en vez de a nosotros para desfilar por una pasarela; pero en realidad, somos nosotros mismos los que elegimos los ideales de belleza, somo nosotros los que decidimos cuales son las
medidas perfectas para un cuerpo excepcional.
Nos guiamos demasiado por el físico; somos muy superficiales, en mi opinión.


En el ámbito personal, ocurre prácticamente lo mismo, hay personas que simplemente se guían por el físico, para decidir si una persona les gusta o no; y otros, que encuentran la que llamamos la
"belleza interior" y que el físico es simplemente un aspecto más fuera de su decisión de elección de la persona que les gusta.
Por suerte o por desgracia, la importancia del físico en el ámbito personal es casi máxima e incluso imprescindible.

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