martes, 22 de febrero de 2011

El camino equivocado



Era Sábado noche, y tanto Patricia como sus amigos salían de fiesta, bebían y se quedaban por las discotecas hasta muy entrada la noche, ese Sábado había una fiesta que estuvo muy bien y llego aun más tarde a casa de lo normal. Cuando se iban a casa vieron a unos chicos mayores que ellas, y uno de ellos le llamo la atención a Patricia, él no se dio cuenta de que le estaba mirando, pero no podía evitarlo, era guapísimo, al final tuvieron que irse ya a casa, aunque le habría gustado saber algo más sobre el, pero no fue así.
 A la mañana siguiente su madre no tenía tiempo de ir a recoger a su hijo pequeño al centro infantil, donde por las mañanas los fines de semana los padres dejaban a los hijos y ellos jugaban. Así que le toco ir a Patricia, cuando la despertó su madre intento convencerla para que no la hiciese ir, pero al final no le quedo otra.
 Cuando ya llevaba un rato esperando a que saliese, la verdad que se retraso un poco, le sonó el móvil, era su madre diciéndole que si iban a llegar pronto que tenía que ayudarle con lo de su abuela.

-          Hola mama, ya estamos aquí. ¿En que te ayudo?
-          Patricia, hoy voy justa de tiempo, ya sabes que tengo que ir lo antes posible a la ciudad, ¿Podrías llevarle tú la comida a tu abuela?
-          Claro mama, como no.

   Patricia se preparo, cogió la comida que había dejado su madre preparada y salió de casa. 
  Se encontraba en la zona del pueblo donde más tiendas había, y a Patricia le encantaba ir de compras y mirar ropa. Se despisto mirando unos cuantos escaparates y a lo que se dio cuenta se había confundido de calle, y se había metido por otra parecida. No sabía si desde esa también podía llegar a casa de su abuela o tenia que retroceder todo el camino avanzado.
 De repente vio a un chico bastante mayor que ella, apoyado en un precioso coche, negro y lujoso, que la verdad llamaba la atención, conforme iba avanzando se dio cuenta de que era el chico que le había visto la noche anterior y le había gustado tanto.
 Aprovecho la oportunidad de que necesitaba preguntarle a alguien por donde ir, para acercarse a él y así poder hablar un poco con el, o al menos verlo más de cerca.

-          Hola, estoy un poco perdida, sabrías decirme si por aquí voy bien a la calle Los Sitios, en especial el número 16.
 El chico se quedo un rato mirándola, hecho una sonrisa maliciosa y le dijo:
-          Hola, si sigues recto hasta acabar la calle giras hacia la derecha y luego otra vez a la derecha, siguiendo recto ya sabrás llegar a la dirección que me has dado.
-          Muchas gracias.

  Patricia, en verdad esperaba que le llevase en coche, o por lo menos haber hablado más con el, pero no tuvo la oportunidad, pero al menos ahora ya  le ha podido ver de cerca y cerciorarse de lo guapo que es. Llevaba un largo rato siguiendo las indicaciones del chico, y se dio cuenta de que ese camino era mucho más largo que si hubiese retrocedido y haber ido por donde ella sabía.
 Todo el camino estuvo pensando en él, y en si lo podría ver otra vez, no sabía porque pero solo con verlo, aunque fuese bastante mayor que ella, le había gustado y quería volverlo a ver.
 Después de un largo rato caminando por las calles de ese pueblo llego a casa de su abuela. Llamo a la puerta y tardaba en contestarle, le extraño porque siempre contestaba al instante aunque luego le costase más abrir la puerta ya que tenía dificultades para andar.
  Se abrió la puerta, y no vio quien lo hacia, entro en la casa e inmediatamente se cerro, estaba detrás de la puerta, era ese chico. Patricia tenía miedo, se le pasaban por la cabeza innumerables cosas, donde estaría su abuela, a que fin él había abierto la puerta...
 Lo que más le preocupaba era donde estaría su abuela y entonces se puso a gritar Patricia.

-          Abuela, abuela, ¿Dónde estas?
-          Lo siento, dudo que te pueda oír.
-          ¿Dónde esta mi abuela? ¿Qué has hecho con ella?
-          Tranquila está bien.

 Patricia estaba muy asustada y se puso a gritar para ver si algún vecino la oía y conseguía salir de allí y encontrar a su abuela. Él noto sus intenciones le tapo la boca, le ato un trapo y la sentó en una silla con las manos atadas.
 Después de un rato Marcos, qué  así se llamaba el chico cumplió con su misión y la llevo al coche, y de allí tras un largo camino llegaron a una casa muy grande muy alejada del pueblo y muy escondida para la vista de los demás, tenía muy mal aspecto y ese lugar daba mucho miedo, Patricia no hacia más que llorar y llorar, se había cumplido su deseo volver a ver a ese chico, pero no de la forma que a elle le habría gustado.
 La dejo un rato atada en el coche y más tarde fueron dos hombres mas mayores a recogerla al coche, la metieron como a unos calabozos para pensar que hacían con ella. La sacaron y vigilando que no se escapara le hicieron unas fotos y se las enseñaron al jefe para ver si le gustaba la chica.
 Se encontraba en una especie de prostíbulo, donde había chicas de diferentes edades, secuestradas a lo largo de muchos años, que se veían obligadas a prostituirse si no querían morir.
 Estaba en el calabozo Patricia sin parar de llorar, cuando le llego uno de los hombres que la saco del coche con un vaso de agua, le obligaron a beberlo, y el contenido del vaso provocaba que ella hiciese lo que le mandaban, llevaba un largo tiempo en el que la habían obligado a mantener relaciones sexuales con gente espantosa, sin ella ser consciente de sus actos por la pastilla que le daban todos días disuelta en el agua. Se había intentado escapar varias veces, y la última ya fue demasiado lejos, por lo que los problemas y riesgos que les causaba a los encargados de ese espantoso prostíbulo ya llegaban demasiado lejos, y decidieron llevársela por los bosques de alrededor bastante lejos del prostíbulo, hacer un gran foso, y ahí matarla, con intención de que nadie descubriese el cuerpo.
  Los padres de Patricia, al darse cuenta de que no llegaba a casa fueron a buscarla a casa de su abuela, se encontraron a la abuela metida en un armario y les contó lo sucedido, que un chico con la cara cubierta la metió hay y la dejo encerrada durante todo el día, dijo que no llego a ver a su nieta, pero cuando salían de la casa los padres, encontraron al cesta con la comida que llevaba, por lo cual, había estado allí.
 Los padres preocupados denunciaron su desaparición, salieron fotos de Patricia por la televisión, había por todas paredes del pueblo fotos suyas, pero no consiguieron descubrir su paradero. La familia de Patricia lo pasó fatal, no podía imaginarse que fuese tan peligroso ir a casa de su abuelita, nunca pudieron olvidarse de lo ocurrido.
 Diez años mas tarde haciendo una obra por unos bosques del pueblo, encontraron el cuerpo de Patricia, y el de más chicas que habían desaparecido en los últimos 30 años…

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