miércoles, 2 de febrero de 2011

Un actual cuento para niños


Scar ya se hacía a la idea de ser el único propietario de las tierras de su hermano cuando se enteró de la noticia: Su cuñada estaba embarazada.



Todo el mundo acudió al deseado bautizo del niño que parecía que había nacido con una esperanza en el brazo; pues todo el mundo pensaba ya que el futuro rey tendría que ser el malvado y traidor Scar. Sin embargo, Mufasa, el padre del bendito niño, notó que faltaba alguien entre toda la multitud de gente que había adorando a su único hijo.


-¡Scar! ¿Se puede saber por qué no has venido al bautizo de tu sobrino?

- Oh! ¿Era hoy? Vaya por Dios, que despistado soy… -Decía con una notable ironía.

Simba se divertía con su única amiga Nala. Eran traviesos y curiosos. Mufasa tuvo que salvarles las vidas en numerosas ocasiones, como por ejemplo cuando se metieron en el terreno de los que iban en contra del trono de su padre.

Por otra parte, Scar estaba aliado con los que estaban en contra del trono de Mufasa y planeó un plan para conseguir él el poder y así, crear una nueva monarquía en la que gobernaría Scar y ellos. Muchas cosas cambiarían.

Un día, Simba estaba con su preciado tío Scar jugando en el mar. Scar le engañó diciéndole que no cubría y que no pasaba nada aunque no supiese nadar. Cuando Simba se estaba ahogando, Scar avisó a su hermano Mufasa sabiendo que iría a salvarlo. Cuando Mufasa casi había conseguido salvar a su hijo, Scar ahogó a su hermano con la peor intención del mundo.

Cuando Simba se dio cuenta de que su padre había muerto, Scar le hizo creer que fue culpa suya y le recomendó que huyera. Seguidamente, ordenó a sus hombres que lo matasen, pero Simba consiguió escapar.

Así pues, Simba se consiguió escapar de sus asesinos y después de mucho caminar se encontró en un lugar desconocido.

Simba conoció a dos personas que le iban a ser de mucha ayuda. Timón y Pumba eran dos amigos inseparables que en poco tiempo se hicieron amigos de Simba. Le enseñaron a vivir la vida sin preocupaciones y le ayudaron a olvidarse de todos los malos momentos. Se divertían juntos y Simba creció con ellos.



Pero mientras Simba vivía feliz con sus nuevos compañeros, el reino que tendría que ser ahora suyo, estaba dominado por Scar. La vegetación era escasa y el pueblo estaba en la ruina.

Un día Simba se encontró con Nala, su mejor amiga de la infancia. Ella le contó todo lo que estaba pasando y le explico que tenía que ir a salvar a su pueblo. Simba no quería complicaciones, él vivía muy bien sin ninguna responsabilidad. Sin embargo, su padre se le apareció en un sueño repitiéndole una y otra vez: “Recuerda quién eres”. Simba tenía que ser el rey de sus tierras y por lo tanto, tenía que ir a por Scar.

Simba regresó a casa y se dio cuento de todo lo que pasaba. Scar se llevó una sorpresa cuando vio que Simba no estaba muerto, pues sus cómplices le habían mantenido en secreto que no consiguieron terminar con él cuando era apenas un niño.

Simba consiguió derrotar a su tío personalmente y a su ejército no sin la ayuda de su pueblo y su pueblo y su pueblo y de sus amigos.


La calma inundaba los valles de las tierras del nuevo rey Simba; las flores habían vuelto a florecer y una nueva pretendiente al trono había nacido.

Todo el mundo recibió como es debido a Kiara, la futura reina.

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