jueves, 10 de marzo de 2011

Texto expositivo sobre la Generación del 98

La novela característica de la Generación del 98, se llama también novela de ideas, ya que en ella el autor trata las inquietudes de los hombres de este tiempo, como temas filosóficos(la vida, la muerte, el paso del tiempo), los existenciales y el tema de España.
El autor de este tipo de novela para expresar sus ideas utiliza el simbolismo de personajes y situaciones, o digresiones, es decir, pasajes intercalados en la novela, en los que el narrados no cuenta la historia, sino que hace una explicación de las ideas que tiene del tema en cuestión.
Otra característica muy importante es el subjetivismo, hace una reflexión acerca de la realidad, describiendo los sentimientos o impresiones de los personajes.
Su estructura no es clara y ya no tiene largas descripciones como ocurría en el Realismo.
Entre los autores de este género se hace mención especial a: Miguel de Unamuno, que no da importancia al argumento de sus obras sino a las reflexiones que quiere transmitir a través del simbolismo, o bien a través de las palabras de los personajes, que transmiten en ocasiones las ideas de Unamuno; por ello la acción es escasa, lo que predominan son los monólogos y los diálogos. Algunos criticaron sus obras y el autor como defensa pasó a llamarlas “nivolas”. Entre sus obras destacan: Amor y pedagogía, Niebla, Abel Sánchez, La tía Tula y San Manuel Bueno Mártir.









Otro autor muy importante del género es Pio Baroja, en sus novelas incorpora preocupaciones filosóficas , mostrando su ideología y no creencia religiosa haciendo una crítica a la sociedad que le rodea; utilizando personajes rebeldes, en contra de la sociedad o marginales. Utiliza la técnica de observación realista, pero sin hacer descripciones minuciosas, sino nombrar sus los rasgos subjetivos de ambientes y personajes que él percibe. Refleja en sus obras toda la naturalidad de los diálogos.
Como ejemplo de sus obras citamos: Zalacaín el aventurero, El árbol de la ciencia, La ciudad de la niebla, La dama errante, La busca, Mala hierba, o Aurora roja.










Para finalizar, el último autor, Ramón Mª del Valle-Inclán, que hizo un cambio radical en sus novelas, a partir de 1920, lo que consideraríamos como su segunda etapa, donde utilizó la técnica del esperpento.
El esperpento consiste en deformar la realidad para ofrecer su verdadera esencia: grotesca, absurda, ridícula, triste. Por ejemplo, cosifica y animaliza a los personajes, pierden la condición de seres humanos o por el contrario, personifica a los animales y objetos, todo ello para denunciar la realidad social y política española. Destaca como novela esperpéntica la trilogía de El ruedo Ibérico, y Tirano Banderas.

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