sábado, 21 de mayo de 2011

VIEJOS RECUERDOS


 Hoy es un día duro para mí, no paro de darle vueltas en si hago bien o mal en marcharme a otro país, pero de todas maneras, ya es tarde para echarme atrás, mañana me voy. El año pasado más o menos en Noviembre de 2016 decidí irme de erasmus a Italia, para estudiar allí mi último año de Derecho, me apetecía mucho, y con eso no quiero decir que ahora no me apetezca, si no que en ese momento no pensé todo lo que dejaría aquí. En principio es solamente un año, pero me puede surgir un trabajo allí o alguna cosa y quedarme más tiempo. Estoy en la cama sin poder dormir, pensando todo lo que dejo aquí y todas las cosas que me han pasado, tanto las buenas como las malas y recordando viejos momentos:
                                                            
 Siempre me han contado que de pequeña era una chica traviesa y que nunca estaba quieta. Me han contado, que una vez de pequeña (4 años o así) estábamos en un bar de Zaragoza mis padres, mi hermano, yo y unos amigos de mis padres con sus hijos, y como por esos momentos me encantaba la canción de Mónica Naranjo que decía algo así (“Desátame, y átame más fuerte…”), se me ocurrió con el bar lleno de gente, subirme encima de una banqueta, a cantarla y a bailar la “coreografía” que tenía para esa canción.

 Cuando era pequeña, siempre que venían los amigos de mi hermano Ignacio a casa, para no aburrirme, me dedicaba a fastidiarlos, pero tengo que reconocer que ellos también se metían con migo, hubo unas veces en las que cogía un bate de béisbol que tenia mi padre en el corral, y los perseguía por el almacén, hasta cierto punto que ellos tenían que encerrarse en las cabinas de los tractores de mi padre para que no los cogiese. También ellos se metían conmigo diciéndome cosas que me hacían rabiar y haciendo que me enfadase. Desde entonces cada vez que me ven, me lo recuerdan y recuerdan las cosas que les hacía a todas mis amigas.

 De pequeña, como es normal entre todos los hermanos, mi hermano y yo nos pasábamos el día discutiendo (cosa que ahora no es así), la peor travesura que le e echo, fue una vez que estábamos jugando en el corral de mi casa, y me cabreo tanto que cogí lo primero que vi para pegarle, con la mala casualidad que fue una raqueta de plástico, no se como lo hice que le di tan fuerte que la partí en su espalda, seguidamente mis padres salieron por el grito que pego mi hermano, y yo por el miedo de que no me castigasen me fui corriendo, pero después me tuvieron que ver y me castigaron. Otra cosa que le hice, pero esta fue sin querer, fue un día de verano que estábamos los dos metidos en la cabina del tractor de mi padre, y como esas puertas van tan duras y se cierran con portazo, tuvo mi hermano tan mala suerte, de que cuando pegue el portazo le pille dos dedos de la mano, se los puse morados al pobre.

 Me acuerdo, o mejor dicho me han contado, que una vez de pequeños, como de costumbre íbamos los Domingos a comer a casa de mis abuelos de Osera, y por ese entonces ellos tenían dos o tres caballos que a mi hermano y a mi nos gustaban mucho y un día nos subimos los dos juntos, como éramos tan pequeños todos nos estaban mirando por si nos caíamos, el caballo se revolvió y nos estuvimos a punto de caer los dos, todos vinieron a cogernos, pero claro como yo era la pequeña se acercaron mas a mi, yo no caí al suelo, pero el pobre de mi hermano sí, y le salio una gran moradura en la pierna.

 Pero a mí también me han pasado cosas de pequeña, siempre me caía y llevaba las piernas llenas de moraduras y escorchones. Me acuerdo de una vez en la que estaba jugando en la puerta de la Puber con mi amigo Gabriel, y su prima con una amiga, Gabriel se enfado con una de ella y se puso en posición como para hacer que les lanzaba una botella de cerveza de cristal que estaba partida, con tan mala suerte que yo me puse atrás de él para que no me diese, y me termino dando a mí en la frente, cuando le dio el impulso hacía atrás. De repente note como se me escurría la sangre por la cara y fui corriendo a mis padres que me llevaron a urgencias, que estaba enfrente, y me cosieron en la frente.

 Otra tarde de verano, me acuerdo que salí con una amiga que se llamaba Clara, nos fuimos por los campos de nuestros barrios y como es costumbre cuando eres pequeña que te metes por todos los sitios, vimos una caseta de madera y nos metimos para ver como era, tuvimos que salir corriendo de ahí porque había un avispero, a ella le picaron 2 y a mi tres abejas, y una de ellas en la cara, nos pusimos barro en los picotazos pero aún así no nos fuimos a casa.
 Una vez, en Educación Física, estábamos saltando al potro y me toco saltar con mi amiga Marina, tuve la mala suerte de que me toco saltarla a ella y ella la poca cabeza de coger, y justo cuando yo estaba ya saltándola, agacharse, por lo que tuve que elegir entre darme de morros, o poner los brazos, elegí poner los brazos y me hice un pequeño esguince en la muñeca.

 También han sucedido un montón de cosas buenas y malas durante el colegio y el instituto, cosas que mejor no recordar, y cosas que mejor no olvidar, como a mis amigas de La Charrada que han sido una parte muy importante de mi vida, y que siempre lo van a seguir siendo por muy distanciadas que estemos todas. Con ellas e tenido momentos increíbles, como esa fiestas de San Isidro de 2011, o ese concurso de sangría en el que quedamos segundas, y muchísimos más que jamás voy a olvidar, pero ahora me toca marcharme a mí, dejar aquí en Fuentes a mis amigos, a mi familia, y a todas esas personas a las que quiero, no se como voy a estar tanto tiempo separada de esas personas,  de las que nunca me e imaginado distanciarme.

















  Ayer me despedí de todos mis amigos, fue una despedida un poco emotiva, pero no mucho, porque aunque me diese muchísima pena perderlos de vista, sabía que solo iba a ser por un tiempo y que cuando volviese todo iba a estar igual, o eso esperaba. Después con mi familia hubo más lloros, sobre todo por mi madre, porque ya se saben como son los padres… mi hermano ya había pasado por esa experiencia del erasmus con que me deseo lo mejor y nos despedimos como díos manda.

  Ahora después de recordar todos estos momentos de mi vida, voy a intentar dormir, porque mañana me espera un día largo, aunque no se si lo voy a conseguir.




1 comentario:

  1. Un gran texto en todos los sentidos. Muy bonito. Ojalá si algún día te despides (aunque sea con un "hasta luego"), sea así de dulce...

    ResponderEliminar