viernes, 2 de marzo de 2012

Cocinero antes que fraile- Historia con moraleja

El verano pasado, Alba de diecinueve años acababa de mudarse a California, debido a sus excelentes notas en bachillerato, el instituto de Salamanca al que ella acudía, le había concedido una beca muy especial, que sólo otorgaban a dos personas en toda España. Alba estaba muy ilusionada por ir a estudiar a otro país, conocer gente nueva, nuevas culturas, experimentar nuevas experiencias y reforzar su inglés.


 Esto fue el inicio, pero a lo largo del transcurso de dos meses, Alba se sentía sola, necesitaba a su madre y a su hermana, necesitaba a sus amigas, en general a toda la gente que en Salamanca le rodeaba. Después de estos dos meses, consiguió comunicarse con su familia a través de Internet, ya que en el piso de California donde vivía no disponía de red para conectarse a Internet debido a un gravísimo problema que afecto a todo el estado
Cuando Alba contacto con su madre por videoconferencia, se derrumbó más de lo que estaba, empezó a llorar sin consuelo, a contarle a su madre todo lo que la aterraba: 
             - Mamá, estoy fatal, quiero volverme, pensaba que esta sería la mejor experiencia de mi vida, pero está siendo un infierno; no entiendo casi las clases, y yo pensaba que tenía una buena base de inglés, no me acostumbro a este mini piso donde vivo, además comparto habitación con una china que tiene todo desordenadísimo y encima es muy desagradable cuando me habla. Luego, no tengo de momento muchos amigos, sólo algún conocido latino y me relaciono con ellos porque hablan el mismo idioma que yo, en fin esto es horrible.

La madre sin gesticular palabra se llevo el ordenador portátil a la cocina para que su hija la viera por la cámara, colocó tres ollas con agua hirviendo durante quince minutos, y añadió a la primera una patata, a otra un huevo y a la tercera un poco de café; Alba no daba crédito de que su madre actuará tan pasivamente ante la situación frustrante que vivía ella. 



 La madre por fin gesticuló palabra y le dijo:
             - Mira Alba los tres elementos han enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente. La patata llegó al agua fuerte, dura. Pero después de pasar por el agua hirviendo se ha vuelto débil, se deshace. El huevo había llegado al agua frágil. Su cáscara fina protegía su interior líquido. Pero después de estar en agua hirviendo, su interior se ha endurecido. Los granos de café sin embargo eran únicos. Después de haber estado en agua hirviendo, han cambiado al agua., convirtiéndola en un líquido aromático y sabroso. La hija no entendía lo que su madre quería decirle con su explicación, pero dejó radicalmente de llorar y continuó escuchando a su madre: - Dime Alba, ¿tú que elemento de estos tres eres?, cuando tienes problemas o todo no es como esperas, ¿qué haces? Actúas como la patata, haciéndote la fuerte y luego con un mínimo problema te vienes abajo, y eres débil y te vuelves pequeña e indefensa; como el huevo que parecía frágil si recién sacado de la nevera se caía y se rompía y luego con el agua hirviendo se volvía duro, o por el contrario eres como los granos de café, que cambia el agua, el elemento que hiere, llegando a alcanzar el mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor, tú reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren. Dime cariño, ¿cómo eres? .

Después de dos minutos de silencio entre madre e hija, Alba plasmó una gran sonrisa y prometió a su madre que intentaría ser ese grano de café, que acaba con los problemas convirtiéndolos en virtudes. Después de este episodio, Alba se despidió de su madre y se fue a dormir. A la mañana siguiente, más contenta por la conversación con su madre, leyó un correo que su madre le había enviado desde el correo diciéndole:
         - Alba cariño, espero que lo de ayer te sirviera de apoyo, sabes que te quiero más que nada en el mundo y que te apoyo en todo, y que el jueguecito que ayer te hice, me hizo mi madre, hace treinta años cuando me quedé embarazada de tu hermana, sin casa y sin un padre para mi hijo, y mira ahora, como mamá ha salido adelante, tiene un trabajo y dos hijas maravillosas. Cariño, mamá ha sido cocinero antes de fraile, no lo olvides, todos vivimos en algún tiempo de nuestra vida situaciones difíciles o adversidades que mejor o peor superamos. Te quiero hija, cuídate.

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