viernes, 2 de marzo de 2012

DISFRUTA DE LO TUYO MIENTRAS LO POSEAS

Sandra, una madre con dos hijos y una situación económica no muy buena, le cuenta su gran noticia a su hermano Raúl, que se encontraba en su casa.


-Raúl, Raúl –grita Sandra emocionada-, tengo una gran noticia que darte. Me ha tocado la primitiva, me ha tocado 1 millón de euros, soy rica.

-Sandra, es la mejor noticia que me podrías dar, me alegro mucho, por fin vas a poder comprarte la gran casa con la que siempre habías soñado.

-Estoy muy emocionada los chicos estas muy contentos, pero este dinero lo voy a guardar hasta que ellos sean mayores, no quiero gastarlo en ninguno de mis caprichos, prefiero guardarlo para cuando lo necesite verdaderamente, o mejor para cuando mis hijos sean mayores y puedan disfrutar de él.

-Hermana, siempre oí decir que hay que aprovechar todo lo que tienes, no vaya a ser que te ocurra como a Don Avaro.

Sandra le pide a Raúl que le cuente lo que le ocurrió a Don Avaro.
Don Avaro, era un hombre de unos 60 años, que vivía solo en una casita de un viejo pueblo de Castilla.                                                           
   Siempre había deseado poseer oro, por lo que cambio todo lo que tenia, desde sus sillas y demás muebles, hasta su casita donde siempre había vivido, quedándose simplemente con una pequeña caseta que tenía en el campo. El oro que consiguió lo enterró en un lugar escondido del bosque, el oro que tenía enterrado ocupaba su pensamiento durante todos los días, y diariamente iba a ese lugar oculto, lo desenterraba cuidadosamente, permanecía un tiempo mirándolo, y lo volvía a observar. Se echaba a la cama pensando en el oro y amanecía pensando en él y en las cosas que podría hacer con él, pero a pesar de eso prefería conservarlo. Uno de esos días que Don Avaro desenterró su tesoro, no se dio cuenta de que un hombre paseaba por el bosque y observo como desenterraba el oro y se quedaba mirándolo durante un rato, el hombre espero hasta que este se fuese de nuevo, y seguidamente desenterró el oro y se lo llevo.            
    A la mañana siguiente Don Avaro realizo la misma labor de siempre, y al llegar al lugar se dio cuenta de que la tierra estaba un poco removida, y al cavar vio que allí no estaba el oro, se enfureció de tal manera que se arrodillo en la tierra sin parar de llorar y comenzó a arrancarse el cabello desesperadamente, un hombre que pasaba por allí y lo vio de esa manera se acerco a ver que le pasaba, Don Avaro le conto todo lo ocurrido y después de informarse, le dijo: ¿Por qué te entristeces tanto por haber perdido un oro que tenías como si no lo poseyeras? Coge una piedra y entiérrala, piensa que es oro, y te servirá igual que el oro ya que nunca hacías uso de él.

-Con esto te quiero decir Sandra, que aproveches mientras poseas ese dinero, y cómprate algún capricho que te lo mereces, no pienses tanto en los demás, que cuando te lo quieras gastar igual es demasiado tarde y ya no puedes.





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