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martes, 27 de septiembre de 2011

El Sueco


En el texto de El sueco de Eduardo Mendoza, los elementos comunicativos son los siguientes:

-Emisor: Sería el hermano, ya que empieza preguntando él al sueco. Sin embargo, en el segundo párrafo el sueco responde y se convierte en el nuevo emisor siendo el hermano ahora el receptor.

-Receptor: Ocurre lo mismo que con el emisor: El principal receptor es el sueco pero resulta que cuando el sueco es el emisor porque le responde lo que quiere, el hermano pasa a ser el receptor.

-Canal: En este caso, parece que están cara a cara por lo que el canal es el aire, es decir, un canal oral.

-Código: En este texto hay de los dos tipos de códigos: el verbal, cuando están dialogando (lengua castellana excepto una palabra que la utiliza para que quede más claro y le entienda mejor: sister) y el código no verbal cuando le apunta con la pistola, que eso significa que le está amenazando.

-Mensaje: Sería a la vez de la conversación, el hecho de que el sueco no se fía del hermano. Podríamos relacionar a los dos hechos como mensaje.

-Situación: Entre ellos dos, la relación no es familiar ni muy única, simplemente el sueco es un cliente de su hermana aunque el hermano piensa que es su novio y su cuñado, respectivamente. Parece que están en una habitación de su casa porque en el texto se nombra una cama, por lo tanto, están los dos en un espacio común que es la habitación.

En cuanto a las funciones del lenguaje de este texto, yo pienso que es una función expresiva porque nos cuenta la historia desde su punto de vista. Las características que demuestran que es este tipo de función y que aparecen en el texto son:

- El uso de la primera persona. (En todo el texto, es el hermano quien habla.)

- Espresa estados de ánimo. (En el texto nos cuenta que le parecía una buena persona, que estaba asustado por la pistola, que estaba apenado por la vida que habría tenido el sueco,…)

- Palabras con cargo sentimental. (Todos estos estados de ánimo que he nombrado antes los demuestra con el vocabulario que utiliza.).



Comentario del texto El sueco de Eduardo Mendoza.

Página 13, libro lengua castellana y literatura 1º Bch. Oxford.

domingo, 5 de junio de 2011

En mi cabeza, malos pensamientos

En el cuarto rojizo, delante de un armario con espejos, está Luisa en la cama. Se ha despertado de la siesta antes de que su madre le haya despertado.

“Igual le tengo que decir que me gusta pero claro, es que no le va a dejar sólo por eso, porque es un chico maravilloso. Además, ¡piénsalo! Yo tampoco dejaría a un chico solo porque le guste

a una amiga. ¿Para qué serviría? ¿Para salir perdiendo las dos? O los tres, más bien dicho, porque se nota que él le quiere a ella y no van a cortar solo por mí. Aunque por otra parte, también podría intentar acercarme a él y adentrarme en una lucha por conseguir lo que se quiere con mi amiga. Aunque en contra tendría que perdería a mi amiga y tampoco es 100% asegurado que consiga al chico porque es que se quieren mucho los dos. Sin embargo, yo podría intentarlo oye, que igual yo le gusto a él pero no se atreve a decírmelo porque está saliendo con mi amiga. ¿Quién sabe? Entonces… ¿Qué hago? “Uis” que hambre tengo, creo que voy a ir a merendar y tendré que empezar a estudiar porque si suspendo algún examen me castigarán y si me castigan no podré ir a la fiesta que hay el sábado. Pero claro, si voy a la fiesta que hay el sábado volveré a verlos y me tendré que apartar porque me gusta. Aunque igual puedo intentar ir a por él este sábado. Ésta me ha dicho que igual no va porque decía que estaría castigada. Este sábado sería mi oportunidad. Me lanzaré. Pero si él se niega…”

De repente, se escuchan los pasos de su madre. Seguidamente, se oye unos golpes llamando a la puerta: “Luisa, ya es hora de estudiar”.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Mi única vida, mi única importancia


Estoy en la cama y no puedo parar de pensar que en unas horas me voy a ir sin poder despedirme en condiciones de lo que realmente quiero y he querido desde el día en que llegué al mundo. No sé cuando volveré a pisar las tierras donde yo misma experimenté todas las experiencias conocidas hasta ahora. Mis amigos, mi familia, mis costumbres, mi pueblo… ¿Y si quizá no vuelva a ver a todas estas personas que ya forman parte de mi vida?


Aún recuerdo aquellos días de colegio donde todos estábamos juntos, como una piña: Miguel, Javier, Inma, Cris, Sheila, Teresa, Julián, Gonzalo,… no estábamos ni un minuto en todo el día separados. Claro está, que como todo el mundo, yo tenía más afinidades con unas personas que con otras. Siempre al salir del colegio yo acompañaba a Miguel a su casa, dejaba su mochila y luego pasábamos por mi casa. Algunos días íbamos al parque, otros a los montes a hacer travesuras, a coger ranas, a observar la naturaleza,…


Era primavera y aún no sabíamos lo que significaba estudiar de verdad. Aburridos en una acera, a Miguel se le ocurrió la idea de enseñarme “un sitio genial” que había descubierto hace unos días. Cogimos las bicis y nos pusimos en marcha. Tuvimos que pedalear por lo menos tres kilómetros pero al final llegamos a nuestro destino: Unas dunas de arena y piedras aguardaban en un gran terreno. Miguel se bajó de la bici, cogió un cartón y desde lo alto de una duna, se sentó en el cartón y comenzó a resbalarse como si fuera un tobogán. Reconozco que tuve miedo, pero Miguel tenía algo que siempre me hacía sacar el valor de donde nunca he sabido que lo tengo. Así pues, después de pasar el día soltando adrenalina, al día siguiente se lo dijimos a los demás.
Cuando llegaba el invierno, hacíamos casetas para refugiarnos del frío. Siempre hemos sido muy trabajadores y nos quedaban estupendas. Recuerdo que los mayores siempre nos las destruían. En la última que hicimos, teníamos de todo: Sofás, luz, bebida,… era como una peña, lo único que tenía de malo era que estaba un poco lejos. Un día, llegando del instituto en el autobús, nos informaron que ya no quedaba nada de nuestra caseta. A pesar del hambre con el que llegábamos todos a casa no comimos y echamos a andar patas arriba para ver lo que había pasado. El entorno cuando llegamos resultó ser todo cenizas. No había pruebas de que había pasado pero estaba bastante claro que no había sido accidentalmente. Alguien nos la había quemado. Por desgracia, aquel sinvergüenza no salió a la luz aunque todos sospechásemos de uno. A las semanas siguientes, nos llegó una factura de los bomberos diciéndonos que debíamos de pagar por haber venido.-siendo que no habían hecho nada porque llegaron cuando el fuego ya estaba extinguido-.
 
Bien se enfadó mi madre cuando vio la factura y se enteró de lo que habíamos hecho. Era verano y las noches eran aburridas, nos picaban los mosquitos y algo teníamos que hacer para pasárnoslo bien y estar a gusto. No se nos ocurrió otra cosa que subir al tejado del gimnasio de las escuelas y abrir un hueco para poder entrar. Había colchonetas, balones, espalderas, porterías y todo lo que uno se puede imaginar. Era el mejor lugar para un niño y más si estabas sólo con tus amigos. Al principio entrábamos los de siempre: Miguel, Sheila, Inma, Javier, Gonzalo, Julián y yo. Resultó que los demás niños se fueron enterando hasta que nos juntamos en el gimnasio todas las cuadrillas del pueblo. Como era de esperar, la gente se enteró, pues seis o siete personas no son lo mismo de sigilosas que treinta, y tampoco es lo mismo si son unas personas sigilosas y cuidadosas que si son unas sin remedio. El caso es que la gente se enteró de que alguien entraba en el gimnasio y pensando que éramos ladrones llamaron a la guardia civil. Todos salimos por patas al darnos cuenta de que estábamos pillados pero como bien acabo de decir, estábamos pillados. Pillaron solamente a una o dos personas (no se sabe quién) y esas personas empezaron a nombrar a otras personas que habían participado en el acto. Finalmente, no nos quedó más remedio que pagar por el agujero y porel allanamiento.

Y es que son estas personas a las que más quiero; con las que he vivido todo y he aprendido todo, desde saber leer y escribir hasta cuando empezamos a fumar y hasta ahora. Y pienso que vaya donde me vaya, y me vaya el tiempo que me vaya, estoy segurísima de que nunca les voy a olvidar porque son con diferencia lo mejor que he tenido, tengo y tendré en toda mi vida.

martes, 24 de mayo de 2011

Poema vanguardista

Los pinos verdes son

como las ventanas de mi clase

donde los pájaros se posan en primavera

y cantan con su dulce

piar de la mañana.

Los claveles rojos

son como las veraniegas

fresas con su jugo

dulce y rojo

como la sangre que pasa

por mi apasionado corazón.

Caligrama

Soy de Aragón la tierra noble,

la de los claros torrentes,

con sus hembras sonrientes

y sus mozos como el roble,

orgullosos y valientes.

Verde llanura Aragonesa,

que el Ebro riega a su paso,

convirtiendo el prado en raso

y después devoto besa

a la Virgen del Pilar.

Ah, soy de Aragón,

del crisol de la raza de España,

y en mi pasión

como el fuego que quema mi entraña,

no hay ocasión

que a mi Patria bendita no alabe.

Soy de Aragón,

donde es sangre y es luz la canción,

en mi tierra no se sabe

de mentiras ni traición.

Soy de Aragón, soy de Aragón.

Es Aragón rincón bravío,

lleno de extraña belleza,

de alegría y de tristeza,

de humildad y poderío,

de dulzura y de rudeza.

Suena la jota y a su canto,

todo español se estremece,

y en sus ecos nos parece

que sonrisa se hace el llanto

en sus ojos al brotar.

Ah, soy de Aragón,

del crisol de la raza de España,

y en mi pasión

como el fuego que quema mi entraña,

no hay ocasión

que a mi Patria bendita no alabe.

Soy de Aragón,

donde es sangre y es luz la canción,

en mi tierra no se sabe de mentiras ni traición.

Soy de Aragón, soy de Aragón.





miércoles, 27 de abril de 2011

Greguerías.




-La vida es como un balancín: a veces se está arriba y a veces abajo.





-Las aspas del molino es el peine del viento.

-El mar es como un león que te devora.
-Ventanales: Siempre están ahí para estamparte.



-El buen amigo es aquel que siempre te coge las cosas sin permiso.

jueves, 14 de abril de 2011

Care Santos viene a nuestro instituto.


El pasado martes, vino al Ies Benjamín Jarnés (Fuentes de Ebro) una escritora muy famosa: Care Santos. Vino principalmente para hablar de su libro “La muerte de Venus” que ha sido todo un éxito desde que se publicó.
La escritora visitó el Ies sobre las 13:00 h. del mediodía; la visita duró aproximadamente 1 hora y asistieron algunos grupos de bachillerato y 4º de la ESO quienes, lógicamente, se habían leído el libro nombrado.
Primero, una profesora presentó a Care anunciándole el honor que teníamos todos de que asistiese a nuestra invitación y contando un poco su trabajo realizado en todas sus novelas, cuentos infantiles,…

Seguidamente, dos alumnas de 1º de Bachillerato –Blanca y Cristina- le hicieron una entrevista que constaba de 10 preguntas a las que Care, en algunas ocasiones con más dificultad, contestó a todas incluyendo alguna anécdota interesante. Estas dos alumnas además de interrogar a la escritora, nombraron algunos datos de ella para informarnos a todos, como por ejemplo, que Care disponía de una página web o que había hecho una carrera además de dedicarse a la escritura. Por si fuera poco, estas dos alumnas también realizaron una presentación que incluía fotos de Care Santos que se estuvo proyectando durante toda su estancia.

Después de esta entrevista, Care Santos habló un poco de su vida como escritora y nombró algunas de sus aficiones. Explicó todo el trabajo que conlleva escribir una novela: Informarse, escribirla, releerla, corregirla,… Después de la amena charla, Care decidió cedernos la palabra a los alumnos para hacerle todas aquellas preguntas que tuviéramos. No fueron pocas buenas respuestas las que respondió la escritora con su rica experiencia de hablar en público, aunque no todas eran fáciles de responder, pues la propia Care reconoció que alguna pregunta era “muy difícil”. Finalmente, Care firmó todos los ejemplares que se le fueron pedidos.
En mi opinión, la visita me agradó gracias a la manera de hablar de la escritora: Coloquial pero a la vez formal. Pues parecía que estaba acostumbrada a hablar en público y con ambiente juvenil en otras ocasiones.

jueves, 7 de abril de 2011

Curriculum Vitae

DATOS PERSONALES:

Nombre y apellidos: Carmen Falcón Polo.

Fecha y lugar de nacimiento: 15-5-1995, Gelsa, (Zaragoza)

Dirección: C/ Buen Suceso. Nº 22. – 50786. Gelsa (Zaragoza)

Teléfono: 632-639-236

Correo electrónico: carmenfalcon@hotmail.com


FORMACIÓN ACADÉMICA:

· Estudios oficiales:

§ 2013-2017 Facultad de ciencias de la salud y del deporte. Huesca.

§ 2012 Título de socorrista.

· Formación complementaria:

· 2015 Curso de primeros auxilios

· Conocimiento de idiomas:

· Inglés: nivel alto hablado y escrito.

· Francés: nivel alto hablado y escrito.

· Conocimiento de informática:

· Manejo fluido en internet.

· Nivel avanzado en Office 2007


EXPERIENCIA PROFESIONAL:

· Piscina municipal de Gelsa. Veranos 2012-2015

· Piscina municipal de Sástago. Veranos 2017-2019

· Íes Benjamín Jarnés. 1 curso: 2018-2019. Profesora de E.F. 2º y 4º de la ESO.

· C.R.A del Ebro. Cursos: 2019-2020,2020-2021. Profesora de E.F. primaria.

· Piscina municipal de Quinto. Verano 2020

· Íes Miguel Catalán. 3 Cursos: 2021-2024. Profesora de E.F. primaria.

· Comarca Rivera Baja del Ebro. 1 curso: 2024-2025. Coordinadora de deportes infantiles.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Generación del 98


Después del Desastre del 98 (pérdida de las últimas colonias españolas), surgió la necesidad de tomar medidas para salir de esta situación de crisis y con ella, la Generación del 98.
Las novelas de la generación del 98 tratan sobre inquietudes de los hombres del 98, donde hablan de temas como la filosofía y España. Dicen sus ideas y para expresarlas utilizan métodos como el simbolismo de personajes y la impresión de los personajes sobre la realidad.
En este género destacan 3 autores:
- Miguel de Unamuno: Tenía una personalidad contradictoria y no solo se dedicó a las novelas, sino que también escribió ensayos, poesía y obras dramáticas. En sus novelas, donde refleja sus ideas filosóficas, predominan los diálogos y monólogos pero la acción es muy escasa. Ya que sus obras no se consideraban novelas, decidió denominarlas “nivolas” en las que sobresalen “Niebla”, “Abel Sánchez” y “San Manuel Bueno, mártir” por ejemplo.

-Baroja: Era un hombre pesimista que escribía novelas donde incorporaba preocupaciones filosóficas que reflejaban su idea de la existencia: Una dura lucha por sobrevivir en un mundo hostil. En sus novelas aparecían personajes que se rebelaban contra la sociedad y solía utilizar la viveza y naturalidad del diálogo. Sus más famosas obras son sus triologías: “Tierra vasca”, “La raza” y “La lucha por la vida”.


-Valle-Inclán: Valle fue un poeta, novelista y dramaturgo. Se caracteriza por crear el esperpento: Consiste en abordar asuntos graves desde una perspectiva burlesca. En sus novelas, Valle presenta la realidad deformándola (Animaliza a los personajes, une el lenguaje lírico a las expresiones mas groseras,…) para criticar, así, la realidad social y política de España. Destacan algunas novelas como “Tirano Banderas” y “El ruedo Ibérico”.

martes, 1 de marzo de 2011

Los fenómenos de la naturaleza

Ángela Bravo, la pequeña de las cinco hermosas hijas, era la oveja negra de la familia. Era una casa adinerada y refinada, todas las hijas tenían enseñada una buena educación, un futuro marido que les facilitara el negocio a su padre y la mejor vida que cualquier mujer pudiera desear. Sin embargo, Ángela Bravo no era como ellas. Su padre le había dado la mejor educación, sí, y también la había prometido con un hombre que le favorecía a él mismo pero a diferencia de sus hermanas, el dinero y los caprichos no le proporcionaban felicidad.

Ángela era aventurera, le encantaba el aire libre; la naturaleza. Su mayor deseo era salir cualquier día de aquel palacio en el que vivía e ir en busca de lo que se encontrara. Ángela y su padre no se llevaban bien, ella quería salir de aquella jaula en la que estaba encerrada y su padre se lo impedía a toda costa.

Ángela se escapaba continuamente y su padre no hacía más que encerrarla en lo alto de una torre, prisionera, sin ver la luz del día ni las amapolas de primavera. Finalmente, Ángela en uno de sus castigos, se vio obligada a tirarse por la ventana que asomaba al jardín.

Cuenta la leyenda que Ángela es la representante de las personas amadoras de la naturaleza y que toda aquella persona que quiera salir y no se le sea permitido, Ángela se deja ver a través de fenómenos fantasmales y logra convencer a ciertas personas, sea como sea, para que permitan que la gente disfrute de la naturaleza que ella no pudo aprovechar.

domingo, 13 de febrero de 2011

Invisible cadena que me ata a la vida

Estaba de viaje en París cuando conocí a aquella muchacha. Había asistido ya a la ciudad del amor en otras ocasiones pero nunca había tenido la suerte –o la desgracia si tu novia estaba a más de 1000 km. de allí- de estar en San Valentín. Cada esquina que cruzabas, veías a tres parejas mínimo cogidas de la mano, o dándose un beso, o tomándose algo juntos en uno de esos bares tan caros intercambiando miradas de enamorados.

Esta vez, mi viaje se debía al trabajo; mi novia me había asegurado que iba a venir conmigo si hacía falta pero yo, la verdad, prefería estar sin su compañía. Últimamente teníamos muchas discusiones y peleas de esas que te reconcilias en una hora como mucho y que, aunque parece que no son nada, sí que son: “Todo exceso es malo” que me dice siempre mi madre.

Mi empleo se había hecho cargo de todos mis gastos: el viaje en avión de primera clase, la estancia en un hotel bastante favorable, toda mi alimentación e incluso una preciosa joven francesa que me acompañaría y me guiaría en todo momento a todos sitios.

Llegué al aeropuerto “Beauvais” de París y ahí estaba ella: Danièle. Era de una estatura media, curvas perfectas, tenía tirabuzones de color chocolate y unos ojos verdes perfilados con un lápiz negro, que hacía que fuera lo que más le resaltasen de su preciosa cara de porcelana. Me puse tan colorado cuando le di dos besos que parecía que me iba a explotar la cabeza; mis orejas se habían convertido en tomates. Me guió hasta lo que iba a ser mi residencia durante los próximos 40 días.

Todas las mañanas quedábamos a primera hora para ir al sitio que me tocase. Si salía antes de lo previsto (he de admitir que yo hacía lo que fuera necesario para salir siempre antes), la llamaba y nos íbamos juntos a tomar algo y a conocernos. Siempre invitaba yo, me hacía parecer cortés aunque realmente yo no ponía ni un duro, mi trabajo se encargaba de todo, claro que ella no sabía nada.

Nos entendíamos a la perfección. Yo hablaba lo suficientemente bien francés como para entablar una buena conversación aunque hablábamos en español, pues Danièle estaba aprendiendo español y me rogó que le hablase siempre en mi lengua nativa. En dos días ya nos habíamos hecho uña y carne y conocíamos muchos de nuestros secretos. Yo no le había mencionado palabra de Estela, mi novia a la que, si soy sincero, no echaba nada en falta.

El 13 de febrero tocaba domingo, un día festivo en mi trabajo. Me habían dicho que podía tomarme el día libre y disfrutar de la bonita ciudad del amor. Como ya la había disfrutado otras varias veces años anteriores, decidí llamar a Danièle, con quién más iba a disfrutar. Quedamos en un café para tomar algo.

Llegué un poco antes de la hora prevista y me senté en una mesa con dos sillas. Pedí un chocolate y un croissant de esos que eran tan buenos allí, en Francia. No tuve que esperar ni dos minutos para ver a mi compañera, que venía con una de esas faldas a flores de la colección que tenía. En cuanto me vio, se le dibujó una sonrisa perfecta en los labios. Vino con un perfecto andar francés: estiloso y con gracia, y finalmente se sentó en la silla que tenía a un metro mío. Se aproximó para darme dos besos como siempre y se le pudo ver el escote al que, sin poder evitarlo, se desvió mi mirada. Mis orejas se volvieron a enrojecer, como cada vez que la veía y me tocaba; no era novedad.

Estuvimos hablando sin parar durante toda la tarde y después me convenció para ir a una discoteca a bailar. Supongo que me lo pasé en grande, pues no recuerdo nada desde una hora después de entrar en la discoteca hasta la madrugada siguiente. Me desperté en mi hotel que ya se había convertido en mi casa, al darme la vuelta en la cama, me percaté de que no estaba solo en mi cama.

Danièle descansaba a mi lado de la cama. Se despertó y parecía estar exactamente igual de desconcertada que yo. Estuvimos un rato mirándonos sin saber que decir, mi sangre se almacenó toda en mi cara y mis orejas cuando sin encontrar palabras para decir, Danièle me dio un beso. Realmente estaba enamorado de Danièle, probablemente más que de Estela.

Los días siguientes, salíamos todos días como una pareja. Yo formaba parte de esas parejas que en cada esquina se veían haciendo manitas, o dándose un beso o tomándose un chocolate caliente. Era consciente de que tenía a una mujer esperándome en Madrid y de que estaba completamente enamorado de otra a la que no iba a ver más pasados los 10 días que me quedaban de estancia en París.

Mi maleta ya estaba hecha, volvía a Madrid. Danièle lloraba desconsolada y me preguntaba que iba a pasar con nosotros. Yo tenía la cabeza hecha un lío: ¿Debía volver a Madrid y no contarle nada a Estela? ¿Debía quedarme en París y echar por la borda toda mi vida de Madrid? ¿Debía irme y empezar desde cero?... ¿Qué debía hacer?

Opté por la opción de contarle todo a Danièle, eso de que tenía una novia en Madrid pero que en realidad me gustaba ella e iba a ser capaz de quedarme en París y renunciar a mi vida en Madrid. No se lo tomó bien. Sin decir nada se fue del café en el que estábamos y me dejó solo con un problema más que solucionar. Insistí en llamarla varias veces pero no paraba de colgarme así que como mi avión iba a salir en menos de dos horas, decidí volver a mi ciudad y contarle todo a Estela. Si no me dejaba ella, iba a dejarla yo porque no podría soportar una relación con una persona mientras estaba pensando en otra.

Compré el billete de avión y entré en la sala de espera. La voz francesa del altavoz ya anunciaba que mi vuelo iba a salir cuando de repente, escuché a una voz aterciopelada, con un acento muy peculiar y muy familiar gritar mi nombre. Era Danièle. Estaba acompañada de una gran maleta y un pequeño bolso a juego con su falda vaquera. Cruzó la línea que nos separaba, me cogió de la mano y echo a correr.

-¡Vamos! No vamos a llegar a nuestro avión. Ya han anunciado que sale.

Mis orejas se enrojecieron cuando fui capaz de entender sus palabras.